La vida es una tómbola, tom tom tómbola.

La búsqueda del embarazo siempre empieza con el deseo de ser madre, después la decisión conjunta de lanzarse a la búsqueda. Y, aun llevando 28 años sin hijos y sin haber estado embarazada, de repente te das cuenta de que no puedes vivir en este mundo ni un minuto más sin tu retoño. ¡Y te pones al lío!

Yo soy de personalidad obsesivo compulsiva. No podría haber sacado mi empresa a la luz si no fuese porque cuando algo se me mete en la cabeza no dejo de pelearlo hasta que lo consigo. Entonces, si quiero conseguir quedarme embarazada rápido, ¿qué hago?

1.- Me voy y me hago mi revisión pre-concepcional con el gine.
2.- Tomo ácido fólico.
3.- Me compro packs inmensos de test de ovulación para identificar los días fértiles.
4.- Por si me queda alguna duda, contrasto el resultado de los test de ovulación con la gráfica de temperatura basal.
5.- ¡Aprovecho los días fértiles! ¡A tope! ¡Cómo si no hubiese mañana!

Cuando pasan los días fértiles, la profesora del aula de fertilidad, que es una señora con moño alto y gafas de pasta, que arrastra las eses y que tiene pinta de no haber tenido un orgasmo en su vida, te manda al rincón de pensar.

Y tú allí, con ganas de darlo todo, deseando poder colaborar para que salga bien, y sin absolutamente nada que hacer cogida de la mano de la más absoluta impotencia. Y lo peor de todo es que, a tu lado, en el rincón de pensar, está el oso blanco de Tolstoi. Porque sí, es el rincón de pensar, pero de pensar en otras cosas. No vaya a ser que le des vueltas al tema del embarazo y a la profesora frígida le dé por decirte que no te quedas porque estás obsesionada.

Y frente a ti la larga espera hasta saber si en la tómbola del mundo tú has tenido mucha suerte. Tachas día tras día tu cuenta atrás, miras los test de embarazo de reojo deseando hacerte uno aunque te hayas prometido no caer, y de repente tu cuerpo te da el resultado. No, la tómbola del mundo no te ha premiado con su querer.

EMBARAZO TÓMBOLA
Porque la vida es una tómbola, tom tom tómbola, que a veces es de luz y de color, pero otras veces no. Y esta no ha sido la tuya. Y deseas que la búsqueda sea de otra forma, que no mande tanto el azar, que la naturaleza no juegue un papel tan determinante y que tú puedas poner más de tu parte. Que la maestra te mande deberes más serios. ¡Qué sé yo! Haz veinte mil pajaritas de papel, haz cien abdominales al levantarte de la cama, no pises las rallas de las aceras cuando andes por la calle… porque quieres poner más de tu parte pero no existe modo alguno.

La vida es una tómbola, tom tom tómbola, y cada mes se abre el juego, y no, no hemos ganado, pero vuelve a empezar el reparto de boletos y estoy lista para comprar los míos.